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sábado, 15 de marzo de 2014

¿Realmente es tan terrible sonrojarse?

Todos hemos dicho algo estúpido o vergonzoso, y muchos sabemos que es peor cuando empezamos a sentir ese calor repentino en la cara y nos damos cuenta de que nuestras mejillas están visiblemente rojas.

Le tememos tanto a sonrojarnos que una vez empieza, entramos en un círculo vicioso: nos da más vergüenza y nos ponemos más rojos.

El sólo hecho de que nos digan que nos estamos sonrojando así no sea cierto es suficiente para inducirlo, según investigadores.

El mismo estudio encontró que asumimos que la gente nos juzgará negativamente si nos ruborizamos, pero es posible que estemos equivocados.

Mejillas del color de una rosa

Las mejillas rosadas son tan atractivas que las mujeres se aseguran de tenerlas.

No hay duda de que es desagradable, y para unos pocos desafortunados puede estar asociado con problemas de ansiedad social.

Sin embargo, hay estudios que indican que la mayoría de nosotros sobreestima el impacto que tiene.

Cuando nos sonrojamos, los vasos capilares sanguíneos cercanos a la superficie de la piel en el rostro se expanden, dejando que la sangre entre y que todo el mundo la vea, ya sea en tonos rosados en las pieles blancas o en un menos conspicuo pero a menudo perceptible rubor en pieles más oscuras.

Eso en sí mismo no es necesariamente un problema: muchas mujeres compran maquillaje para imitar el efecto y las mejillas rosadas han sido consideradas atractivas por mucho tiempo.

Cuando el psicólogo Ian Stephen le mostró a un grupo de gente fotografías de caras negras y blancas en una computadora, junto con las herramientas para cambiarles el tono de la piel hasta que les pareciera perfecta, la mayoría añadió más rojo (1).

El círculo virtuoso de la confianza

No obstante, la razón por la que no nos gusta sonrojarnos es porque no podemos controlarlo.

Curiosamente, esta falta de control es también la razón por la que quizás no debemos temer tanto que nos pase.

El acto de ruborizarse no se puede fingir, lo que lo convierte en una excelente y confiable señal.

Si quiere realmente saber lo que está sintiendo alguien, fíjese si el color de su piel cambió, como descubrieron los psicólogos cuando observaron a la gente resolviendo la clásica prueba de la cooperación, “el dilema del prisionero”.

El dilema

 

El pudor y la timidez, así como la vergüenza, nos ponen rojos.

Hay varias versiones del juego, pero la idea básica es ésta:

Imagínese que usted y un amigo fueron arrestados bajo la sospecha de que asaltaron un banco.

Si usted dice que fue él, usted será liberado y él será condenado a 20 años de prisión.

Si él dice que fue usted, él será liberado y usted condenado a 20 años de prisión.

Si ambos confiesan, los dos irán a la cárcel por ocho años.

Si ambos guardan silencio, tendrán que dejarlos en libertad.

El dilema es si puede confiar en su amigo.

Traidor con consciencia

En el estudio, la gente jugaba contra un oponente virtual en una computadora y podía ganar o perder dinero en vez de ir a la cárcel (2).

Al principio, el oponente virtual cooperaba, de manera que ambos se hacían más ricos.

Pero en la segunda ronda el oponente desertaba y se quedaba con todo el botín.

Al jugador le mostraban entonces una foto del supuesto oponente y le preguntaban si confiaría en él en el futuro.

Si la persona en la foto estaba ruborizada, había más probabilidad de que dijeran “sí”. Se asumía que si tenían la cara roja era porque reconocían que habían hecho algo malo, lo que reducía las posibilidades de que lo hicieran otra vez.

Gustadores

 

Quienes se sonrojan, gustan más.

Hay incluso evidencia de que preferimos a la gente que se sonroja.

La psicóloga holandesa Corine Dijk les dio a unos voluntarios una serie de fotos de gente, algunos con la cara roja, otros no, acompañada de historias algo que les había pasado, desde haberse vestido demasiado elegantemente para una fiesta hasta haberse tirado un pedo en un ascensor.

Los ruborizados fueron juzgados más favorablemente, a pesar de su indiscreción.

Otros estudios indican que si uno se sonroja es más probable que la gente lo perdone, y puede incluso servir para evitar un conflicto.

Cuando uno está tratando de establecer en quién puede confiar, tiene sentido escoger gente que se sentiría culpable si hiciera algo malo. La persona ideal sería alguien que se sonroje y se ponga en evidencia.

¡Entréguese!

El acto de ruborizarse es más que simple vergüenza. En parte, es la sensación de ser el centro de atención.

Hubo un estudio que les pidió a los voluntarios que cantaran en voz alta mientras alguien miraba un lado de su cara.

El flujo de sangre a la piel y la temperatura de sus mejillas aumentaron debidamente, pero sólo a ese lado de la cara (3).

Y, como Ray Crozier de la Universidad de East Anglia, Inglaterra, encontró, el pudor y la timidez pueden causar rubor tanto como la vergüenza: si alguien aborda un tema que le atañe, así usted no sea el centro de atención ni se sienta avergonzado en público, es posible que se sonroje.

A unas pocas personas les atormenta tanto ruborizarse que se someten a cirugía para evitarlo. Cuando el rubor es muy perceptible, una intervención quirúrgica puede mejorarlo (4); cuando no, la terapia cognitiva conductual puede ayudar, cuestionando las convicciones sobre las consecuencias de que el rostro se torne rojo.

Para el resto de nosotros, sonrojarse sencillamente es desagradable. Así que quizás deberíamos empezar a considerarlo como un recurso social.

La próxima vez que diga algo estúpido y sienta cómo la sangre se le sube al rostro, recuerde que sólo les está mostrando a sus amigos que entiende que cometió un error y que comparte los valores sociales del grupo.

Posiblemente será aún más popular.

lunes, 10 de marzo de 2014

¿Es hereditaria la personalidad?

Revista BBC Focus- Sí, hasta cierto punto, en el sentido de que varias características que conforman la personalidad dependen de sustancias cuya producción está influenciada por factores genéticos.
Entre los rasgos que pueden heredarse están el liderazgo, el tradicionalismo y la obediencia a la autoridad. Esto puede parecer extraño, pero es lo que revelan estudios recientes.

La base biológica de algunas características de la personalidad puede estar en el nivel de producción de ciertos neurotransmisores, como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina. Otros rasgos con componentes hereditarios son la disposición a tomar riesgos y la respuesta al estrés.

Sin embargo, esto no significa que debamos resignarnos a características rígidas y permanentes. Es posible aprender cómo responder mejor al estrés, evaluar en forma prudente los riesgos y superar miedos.
¿Cuán antiguo es el ADN humano más antiguo?

Cerca de 400.000 años.
El ADN más antiguo proviene de un hueso hallado en una cueva de la Sierra de Atapuerca, en la provincia de Burgos, en el norte de España.

El hueso, de una pierna, pertenció o bien a un Neandertal temprano o posiblemente a un miembro de la especie humana Homo heidelbergensis.

Se trata de especies diferentes a la nuestra, Homo sapiens, pero H. heidelbergensis es la más antigua y podría ser la antecesora directa de las otras dos.

Homo sapiens apareció cerca de 200.000 años después y migró de África hacia Europa luego de 75.000 años.

¿Puede una luna tener una luna?

Los astrónomos creen que es muy poco probable que existan satélites de satélites en nuestro Sistema Solar.

Si bien es teóricamente posible, los científicos afirman que la atracción gravitacional del “planeta madre” desestabilizaría rápidamente la órbita de esa luna secundaria, eventualmente desviándola de su curso.
Sin embargo, si el satélite secundario fuera muy pequeño, la probabilidad de que pueda permanecer en su órbita aumenta.
Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, es el satélite más grande del Sistema Solar, con un diámetro de 5268 km, pero no cuenta con su propia luna.
¿Cuántos gigabytes puede almacenar el cerebro?
Es una pregunta que no puede responderse, ya que equipara dos realidades muy diferentes. Si bien el cerebro humano ha sido comparado con una computadora, esta analogía pierde fuerza cuando se consideran habilidades específicas.

Muchas personas tienen dificultad en recordar secuencias de números que podrían ser almacenadas digitalmente con apenas 0,0001 gigabytes (unidad de almacenamiento de información equivalente a mil millones de bytes). Pero los seres humanos tienen la capacidad de recordar cientos o miles de rostros y reconocerlos con diferentes expresiones desde múltiples ángulos, registrando información que requeriría 1.000 gigabytes en una computadora.
Los cerebros humanos no suelen ser buenos para recordar detalles ínfimos, pero son extraordinariamente eficientes en reconocer patrones.
Las computadoras fueron diseñadas precisamente para hacer rápidamente lo que nosotros no podemos hacer bien, por lo que sería un error compararnos demasiado con un ordenador.
¿Cómo producen las serpientes su veneno?

El veneno es producido por órganos que evolucionaron de las glándulas salivares.
La saliva contiene enzimas que ayudan a iniciar la digestión de los alimentos cuando masticamos. Se cree que la selección natural favoreció a las serpientes que contenían enzimas tóxicas en su saliva.
Científicos de la Universidad de Bangor, en Gales, recientemente secuenciaron el genoma de una cobra real (Ophiophagus hannah), la serpiente venenosa más grande que existe con más de cinco metros de longitud, y encontraron en su veneno variaciones menores de proteínas comunes.
A medida que las víctimas fueron desarrollando inmunidad al veneno, las serpientes respondieron con combinaciones complejas de más de 50 proteínas, que producen efectos como alterar la presión sanguínea, impedir la coagulación y paralizar los nervios.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Las mujeres mayores de 70 años “tienen el mejor sexo de su vida”

Según la creencia popular, el deseo y la actividad sexual menguan con la edad, especialmente en las mujeres. Pero una académica de la Universidad Americana de Washington, en Estados Unidos, encontró que las mujeres mayores de 70, 80 e inclusive hasta los 90 años disfrutan de la mejor actividad sexual de sus vidas.
Iris Krasnow, autora y profesora de Periodismo y Estudios de la Mujer, entrevistó a 150 mujeres entre los 20 y 90 años sobre sus secretos más íntimos y tuvo conversaciones sorprendentes y reveladoras que acaba de publicar en el libro “Sex After…: Women Share How Intimacy Changes as Life Changes” (“El sexo después de…: mujeres comparten cómo cambia la intimidad a medida que la vida cambia”).
Krasnow abordó el tema desde varios ángulos, indagando sobre la actividad sexual en diferentes etapas de la vida, después de la universidad, después de la maternidad, después de la menopausia, después de la viudez.
Encontró que las mujeres mayores eran más aventuradas y más confiadas en su sexualidad que las jóvenes que están en la etapa del “enganche” o el cortejo.
“La era de la viejita”
Sus entrevistadas no solo eran de varias edades sino de diferentes clases sociales, razas, culturas y religiones. Pero el factor común es que el buen sexo que todas las mujeres decían tener estaba vinculado al desarrollo de la intimidad y la relación emocional.
“La gente piensa en sexo hasta el momento en que se muere”, aseguró Iris Krasnow en una entrevista con BBC Mundo.
Y, según lo que le cuentan, no sólo están pensando en sexo sino practicándolo y disfrutándolo también.
“La era de la viejita de 78 años, frágil, arrugada y seca es cosa del pasado”, aseguró la autora.
Añadió que las mujeres en sus 80 y 90 son el sector de mayor crecimiento dentro de la población anciana en muchos países de Occidente. Lo que se está viendo ahora no es sólo un incremento en la longevidad sino un aumento de la actividad sexual de este sector de la sociedad.
Esa mayor esperanza de vida viene acompañada de mejores medicamentos, más vigor, más ejercicio, mejor dieta y salud. Lo que se traduce en una población de la tercera edad más sexual y saludable que antes.
Igualmente arcaico, indica Krasnow, es el mito que los cambios fisiológicos como la menopausia, o cirugías de cáncer o histerectomía no permiten el desarrollo de la actividad sexual saludable.
“La era de la viejita de 78 años, frágil, arrugada y seca es cosa del pasado”
Iris Krasnow
“Una de mis entrevistadas tuvo una histerectomía a los 30 y, a partir de entonces, mejoró su vida sexual”, dio como ejemplo. “También incluyo en el libro los relatos de mujeres de 90 que están iniciando relaciones”.
Según la experta en Estudios de la Mujer, la supuesta inhabilidad femenina de mantenerse sexualmente activa en la edad avanzada es un mito perpetuado por hombres maduros que se quieren aferrar a su juventud y que, con la ayuda de Viagra, sólo buscan relaciones con mujeres menores de 30.
Aunque no necesariamente aboga por el uso de fármacos que pueden tener efectos secundarios considerables, la académica sostiene que hoy en día hay acceso a una serie de opciones desde los tratamientos hormonales y lubricantes hasta antidepresivos que pueden devolver el entusiasmo y la habilidad para disfrutar del sexo.
Salud y apariencia
Iris Krasnow divide a las mujeres que se reencuentran con su sexualidad después de los 65 años en dos categorías:
La primera es la mujer del “nido vacío”. Es aquella que ya terminó de criar adolescentes y estudiantes universitarios y sus hijos han abandonado el hogar.
Cuando antes estaban abrumadas por el trajín doméstico, ocupadas llevando niños de un lado para otro o preocupadas porque alguno de ellos la sorprendiera haciendo el amor con su pareja, ahora están celebrando las posibilidades que les brinda esta última etapa de la vida.
Estas mujeres y sus parejas por lo general están jubiladas, activas y conectadas con el mundo exterior por vía de dispositivos modernos y redes de comunicación. Sobre todo están relajadas.
“Una mujer me confesó que, por primera vez, tuvo sexo en la cocina y que estaba experimentando con un consolador”, afirmó Krasnow.
La otra categoría es la viuda. La mujer que estuvo casada durante 55 años, cuya vida sexual pasó de ser ardiente a aburrida a, finalmente, inexistente. La que cuidó a su marido convaleciente durante diez años y lo vio morir.
“Ahora esa viuda conoce a otro viudo -jugando al golf o a los naipes- empiezan a abrazarse y acariciarse de maneras que nunca lo hicieron. Eso se convierte en el mejor sexo de sus vidas”, expresó.
“100% de las mujeres en sus 70 y 80 que dijeron estar teniendo buen sexo están en excelente condición física”
Iris Krasnow
Un aspecto importante es la buena salud, lograda a través de la actividad y la buena dieta. Más que por apariencia, el buen estado físico implica un buen estado anímico.
Las personas que viven una vida sedentaria y se la pasan comiendo en exceso no solo se sienten mal sino odian como se ven, afirma Krasnow.
“Alguien con sobrepeso generalmente tiene otros problemas, come para llenar un hueco en su alma”, recalcó. “Si tiene sobrepeso seguramente no tiene buena circulación y no hay irrigación hacia los genitales. El sexo se trata de irrigación”.
“100% de las mujeres en sus 70 y 80 que dijeron estar teniendo buen sexo están en excelente condición física”, afirmó.
El sexo, a su vez, prolonga la vida, asegura. “Fisiológicamente mantiene el corazón andando, las entrañas andando, el cuerpo andando, la vida andando”.
Intimidad

Pero lo más importante en el desarrollo de una buena práctica sexual es la conexión emocional. El buen sexo es bueno sólo si está vinculado a una emoción igualmente profunda.
Esa es una conclusión a la que Krasnow dice haber llegado tras entrevistar a miles de parejas a lo largo de más de tres décadas.
“La persona que diga que sólo quiere sexo sin amor, miente. Todo el mundo quiere amar y ser amado. Esa es una sensación primaria que todos buscamos, el sentirse única en el ojo del amante”.
Todo parte de una química sexual, explica, y si esa química se convierte en un compromiso y un amor, la pareja tiene buenas posibilidades de tener éxito y una duradera vida juntos. Y si los dos están de acuerdo con la evolución sexual de ambos, todo irá bien.
“La persona que diga que sólo quiere sexo sin amor, miente. Todo el mundo quiere amar y ser amado. Esa es una sensación primaria que todos buscamos”
Iris Krasnow
“Si uno escoge la pareja deseada y puede adaptar su mente a un cuerpo que envejece, cualquier cosa es posible sexualmente”, aseguró.
No todo tiene que ser sexo en la cocina o de alta intensidad, aclara Krasnow. Puede ser una buena sesión de besos o un masaje lento y concentrado.

“¿Qué le puede ganar a eso? El sexo es el vínculo que tenemos con nuestra juventud. Nos mantiene felices, juveniles y vivos”.

martes, 18 de febrero de 2014

¿Podemos sustituir el ejercicio físico por sexo?

MADRID. (elmundo.es). El esfuerzo físico que supone subir por las escaleras hasta un segundo piso es similar al que se hace cuando se está realizando el acto sexual. Mucho o poco, el sexo supone también ejercicio físico, pero cualquier actividad que implique mover el cuerpo, lo es ya de por sí. Por tanto, los expertos recuerdan que no es buena idea pensar en el sexo como una simple parte de una tabla de ejercicios.

“La actividad sexual, aunque supone un ejercicio físico, no tiene en sí misma como fin la realización de ese ejercicio. Sus componentes esenciales son otros y están vinculados a la erótica y al placer”, asegura a EL MUNDO Carlos San Martín Blanco, doctor en Medicina, sexólogo y director del Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud, CIPSA de Santander.

De este modo, es erróneo el mensaje de ‘sexo para adelgazar’. Si tenemos en cuenta que la actividad sexual puede oscilar desde una relajante sesión de caricias, hasta una actividad física intensa, dependiendo de las prácticas y posiciones, “resulta muy poco apropiado recomendar el sexo de forma genérica para adelgazar, como se podría recomendar una hora de caminata al día o 30 minutos de bicicleta”, añade la doctora Ana Rosa Jurado, sexóloga del Instituto Europeo de Sexología en Marbella.
Además, lo que cada persona necesita para adelgazar depende de su edad y de otros factores (condición física, sexo, etc) que normalmente, explica esta especialista, se han de valorar para saber qué tipo de ejercicio físico hay que recomendar. “Es obvio que a una persona deportista no le adelgazaría caminar 30 minutos al día, mientras que a una persona sedentaria, ese podría ser un muy buen primer paso para perder peso”, comenta.
El sexo no tiene que ser ‘vigoroso’
Uno de los mitos que refuerza la vinculación entre ejercicio físico y actividad sexual es la imagen del “sexo como algo que necesariamente tiene que ser vigoroso y muy activo”, expone San Martín. Y nada más lejos de lo que para muchas personas es placentero y excitante. “Una relación serena, tierna y delicada es para muchas personas más placentera que un encuentro violento o vigoroso”, afirma.
De la misma forma opina la doctora Jurado: “El valorar el sexo como ejercicio físico puede contribuir a la imagen gimnástica y finalista que tienen las relaciones sexuales y que, en definitiva, es uno de los factores que condicionan la aparición de disfunciones y problemas”.
Por otro lado, sería necesario determinar qué posturas y qué tipo de prácticas serían las adecuadas para provocar un gasto energético determinado, y además, añade que todo lo que suene a ‘normativo’ en relación al sexo puede conllevar frustraciones y desvalorización personal.
“Hacer ejercicio físico es bueno, y si lo que hacemos nos lleva a obtener placer, mucho mejor”, indica. Pero ese aspecto de la actividad sexual no es ni mucho menos el más importante a destacar: “De la sexualidad se pueden obtener muchas y mejores gratificaciones como autoestima, autovaloración, satisfacción sexual, comunicación, intimidad, amor etc.)”.
Problemas cardiovasculares
En algunas afecciones cardiovasculares, existe una preocupación por parte de los pacientes y de sus parejas a reanudar la actividad física. Sin embargo, según la evidencia científica, no hay que tenerle miedo al sexo después de un infarto. Tras un periodo de tiempo razonable, el paciente tiene que saber que cuando note que su cuerpo está preparado para hacer ejercicio físico, como caminar o pasear, también lo estará para la actividad sexual.

Como explica Jurado, algunos estudios han intentado medir el gasto energético que la actividad sexual supone, y aunque es difícil esta medición ya que existe gran variabilidad en los encuentros sexuales humanos, se ha tomado como referencia la actividad coital heterosexual en parejas estables.

“La mayoría de los estudios coinciden en indicar que el gasto metabólico que supone un coito vaginal en estas condiciones estaría alrededor de los 6 METS (1 MET es el gasto metabólico o consumo de oxígeno en reposo, y todas las actividades físicas se pueden expresar como múltiplos del MET)”, expone. Por tanto, en el caso de los pacientes cardíacos, subraya la especialista, cuando pueden someterse a un ejercicio físico que suponga ese gasto metabólico -equivalente a subir andando a un segundo piso-, se supone que también pueden reanudar su actividad sexual.

Por otro lado, explica San Martín, en el mundo del deporte, a raíz de la creencia de que el sexo supone un esfuerzo físico de intensidad moderada, existe cierta controversia sobre si la práctica sexual previa a la competición deportiva puede ser beneficiosa o perjudicial para el rendimiento de los deportistas. Pero, sin duda, “son más los beneficios que puede reportar en el plano emocional, en cuanto al efecto de relajación que puede generar en el deportista, que el coste físico que para alguien entrenado supone”, mantiene.

Está claro, por tanto, que practicar ejercicio físico y hacer deporte contribuye a mejorar nuestra salud y, por ende también, nuestras relaciones. Pero los especialistas insisten: “el sexo a pesar de suponer una actividad física por el simple hecho de estar moviéndote) no tiene esa finalidad en sí mismo”.

lunes, 3 de febrero de 2014

José Ivan Alvarengo a la deriva por trece meses

(CNN) – Un misterioso náufrago que dice haber estado perdido en el mar durante 13 meses ya está sano y salvo en tierra, pero con muchas preguntas acerca de cómo pudo haber sobrevivido en su pequeño bote durante tanto tiempo a la deriva a través del Océano Pacífico.

El hombre, quien dice llamarse José Ivan Alvarengo apareció en un barco muy dañado en un remoto atolón de coral en las Islas Marshall, alegando que había estado viviendo de peces y tortugas que capturaba y bebiendo agua de lluvia, y en ocasiones su propia orina.

Alvarengo se identificó como ciudadano salvadoreño, pero dijo haber vivido 15 años en México.

Las autoridades están tratando de determinar la veracidad de la historia de Alvarengo.

El náufrago fue encontrado en un pequeño islote del Pacífico, el atolón de Ebon, a 22 horas de distancia en barco desde la capital de Majuro, el jueves pasado.

Ébano tiene menos de 6 kilómetros cuadrados de terreno, una línea telefónica y no hay servicio de Internet. El avión gubernamental que brinda servicio al atolón no funcionaba, así que Alvarengo solo llegó a Majuro este lunes por la mañana.

Alvarengo, que dice tener 37 años, se encuentra ahora en un hospital local recuperándose de su terrible experiencia, dijo el embajador de EE.UU., Tom Armbruster.

En entrevista exclusiva con CNN en Español, los familiares de Alvarengo dijeron que no creían que estuviera muerto, pero creían que podía estar preso, pues no lo habían visto en ocho años.

"Yo soñaba con mi hijo", dijo la madre, Julia. Ricardo, el padre dijo que tenía fe iba a volver a verlo.

La madre dijo que hasta ahora el gobierno salvadoreño no se ha comunicado con ellos.
En una entrevista en la cama del hospital con The Telegraph de Londres, Alvarengo explicó cómo llegó a tierra.

"Acababa de matar un pájaro para comer y vi algunos árboles", dijo al diario.

"Lloré, 'Oh, Dios.' Llegué a tierra. Por la mañana, me desperté y oí un gallo y vi pollos y en una pequeña casa vi a dos mujeres nativas gritando y gritando que no tenía nada de ropa... Estaba sólo en ropa interior, y estaba rota y desgarrada”, dijo Alvarengo citado por The Telegraph.

La gente de la isla, donde fue hallado el jueves, dice que la embarcación de 26 pies de fibra de vidrio se encontraba en muy mal estado, y con varias tortugas muertas que cubrían la cubierta.
Alvarengo afirma haber partido de un puerto cerca de la ciudad mexicana de Tapachula, en la frontera con Guatemala, para lo que se suponía era una expedición de un día para cazar tiburones, el 21 de diciembre de 2012.

El náufrago afirmó que él y un compañero adolescente quedaron fuera de curso por los vientos del norte y luego atrapados en una tormenta, y con el tiempo perdieron el uso de los motores de la embarcación.

Según Anjenette Kattil del Ministerio de Relaciones Exteriores de las Islas Marshall, Alvarengo dijo que cuatro semanas después de su deriva su joven compañero murió a la deriva porque se negó a comer las aves crudas.

No hay detalles sobre qué hizo Alvarengo con el cuerpo del joven.

Contempló el suicidio

Alvarengo aseguró a The Telegraph que la muerte de su compañero lo hizo contemplar el suicidio. “Por cuatro días, quise matarme. Pero no pude sentir el deseo, no quería sentir el dolor. No pude hacerlo”.

Kattil dijo que Alvarengo trabajaba para una compañía llamada Camaroneras de la Costa en México. Indicó a las autoridades que es un ciudadano de El Salvador que vivió en México los últimos 15 años y que desea ser repatriado a México.

Alvarengo indicó que tiene familiares viviendo en Estados Unidos, detalló el embajador estadounidense, quien añadió que funcionarios estadounidenses tratarían de localizarlos.

Las autoridades de las Islas Marshall mantienen contacto con el embajador de México en la región, con sede en Filipinas.

El embajador mexicano, Julio Camarena, descartó que el sobreviviente sea mexicano (como fue señalado por algunos reportes de prensa) después de una reunión con él y con autoridades de las Islas Marshall, informó la Cancillería mexicana.

El sobreviviente dijo a Camarena que es originario del pueblo de Garita Palmera, en el departamento salvadoreño de Ahuachapán y que no tiene familiares en México, detalló la cancillería en un comunicado emitido este lunes.

La dependencia señaló que, a petición de las autoridades del archipiélago y "dada la cercanía y amistad con El Salvador", estableció contacto con el gobierno salvadoreño para informar de la situación del hombre.

Si la historia de Alvarengo resulta cierta, el viaje a través del Pacífico lo habría llevado unos 8,000 kilómetros en mar abierto antes de terminar en las Islas Marshall, casi a la mitad del camino entre Hawai y Australia, en el Pacífico norte.

Un viaje tan impresionante no es extraño para la pequeña nación del Pacífico. Tres pescadores mexicanos hicieron una travesía similar en 2006 que duró unos nueve meses. Esos hombres vivieron de peces que atraparon y agua de lluvia. También leyeron la Biblia para encontrar algo de consuelo.

Con información de Nick Parker, Brad Lendon y Jack Niederthal 

jueves, 9 de enero de 2014

Sentirse deseado ayuda deseo sexual

MADRID. (elmundo.es). Muchas veces nos preguntamos dónde se va el deseo sexual cuando termina una relación, o cuando en ella no hay más que monotonía y apatía. O bien cuando los errores de relaciones pasadas pesan tanto que no puedes ni quieres volver a sentirlo. ¿Está dormido el deseo sexual? Recuperarlo es más sencillo de lo que parece y, además, está sólo en nuestras manos.
Tócame otra vez. Revivir el deseo sexual (Editorial Anaya) es la última publicación de Miguel Costa Cabanillas, psicólogo clínico y director del Centro de Promoción de Hábitos saludables del Ayuntamiento de Madrid, y de Ernesto López Méndez, médico especialista en medicina familiar y comunitaria. Con esta obra pretenden poner sobre la mesa todas las claves y herramientas para volver a sentirse sexualmente vivo.
Dos son las claves fundamentales, explica a El Mundo Miguel Costa. La primera es “sentirse deseado, lo que conlleva pasar a la acción que te permita ganar atractivo y autonomía”. Y el segundo componente para ganar atractivo es “cuidar el cuerpo y el comportamiento mejorando la autoimagen, la autoestima, desarrollando actividades que tengan sentido y, sobre todo, relacionándose bien”.
Una mariposa azul es el elemento clave del libro. Ambos profesionales, que tienen además una larga y dilatada experiencia en el ámbito educativo y de la salud, habiendo recibido en el año 2010 el premio de Cultura en Salud, usan una mariposa (azul) como metáfora para explicar que la vida está en nuestras manos, y que cambiar sólo depende de nosotros.
“Es a cada persona a quien compete tomar las decisiones que afectan a su vida, incluida la decisión de introducir cambios en la propia vida, porque somos biografías inacabadas que nacemos y nos rehacemos constantemente”, comenta Costa. Por ello, explica, a las personas que vienen a consulta a pedirnos ayuda, jamás les decimos lo que tienen que hacer ni les damos consejos. “Sencillamente, deliberamos y preguntamos hasta qué punto les importa o no mejorar su vida, introducir cambios, si tal vez el deseo se anestesió, y les merece recuperarlo. Pretendemos emponderar de manera que sean ellos quienes asuman las riendas y la gestión de su vida y eso pasa por tomar decisiones”. Los cambios, dice, no se producen en el ámbito de la reflexión, sino de la acción.
“Los errores pasados nos condicionan pero no nos determinan”, mantiene convincente Costa. El pasado de mañana, comenta, es hoy y hasta ahora las cosas han ocurrido como han ocurrido pero a partir de ahora las cosas pueden ser diferentes si yo decido y comienzo a introducir cambios en mi vida. Somos, tal como apuntaba, biografías inacabadas.
Por otro lado, las emociones tampoco nos determinan: “Hay quienes dicen que no hacen tal cosa porque están desanimados y pareciera que la causa de no hacerla fuera la emoción, en este caso, el bajo ánimo. Pero ¿acaso no hacemos en la vida cosas sin tener el ánimo de hacerlas? ¿O no afrontamos situaciones a pesar de tener cierto temor de afrontarlas? Basta que comencemos a actuar para que las emociones cambien”, afirma.
Lo importante, por tanto, es pasar a la acción. Hay quienes a pesar de sentir un gran abatimiento por los errores pasados pueden decidir pasar a la acción e implicarse en actividades, tales como hacer ejercicio físico o salir con amigos, porque les importa estar bien y porque así lo deciden.
El autor reflexiona de este modo: “Podemos quejarnos y lamentarlos por las cosas que no han ocurrido en el pasado como yo quisiera y decir: ¡No tengo obligación de cambiar!. Ahora bien, ¿me importa o no me importa? ¿A dónde me conduce? Puedo también tomar otra decisión, como la mariposa azul, porque la vida y mi futuro dependen de cómo yo decida montármelo y, por tanto, aun sin ganas, puedo salir, arreglarme y sonreír.
Hay quien dijo que una persona llora porque está triste pero también está triste porque llora y, de esta manera, el contexto de alrededor sanciona la tristeza”. No conviene, por tanto, luchar contra las emociones. Sencillamente, apunta el experto, hay que aceptarlas porque son pasajeras, sobre todo si tomamos decisiones de pasar a la acción y echarnos un ‘amante metafórico’, es decir, una actividad que me interese, un deporte, una afición, salir con amigos, tener un amante real… Estar, en definitiva, activo y bien conectados con el ambiente en el que vivimos.
UN APUNTE
La mejor opción

La publicación de Miguel Costa Cabanillas  concluye que para volver a sentir “la mejor opción es probar y bañarse una y otra vez en el río de la vida, donde amantes hay  y muchos”.

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