si me deseas seguir desde facebook

Mostrando entradas con la etiqueta dependencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dependencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de marzo de 2014

Venezuela, Hugo Chávez hace un año que murió, no fue Venezuela

El legado de una persona no se puede apagar, pero existe un momento en su última morada que le da la espalda y cuando empieza a dar los primero pasos hacia la puerta del Cementerio hay es que te da cuenta que la vida debe de continuar.

Dejen los sentimentalismo a Hugo Chávez Frías
solo se le puede recordar, fue una gran persona que abogó por los pobres, puso a Venezuela en el mapa, tubo cosas malas,  pero como todos partió y jamás regresara; solo en los recuerdo.

Ahora que Venezuela se estanque solo en Chávez es ahogarla en el pasado. Para los que gobiernan a Venezuela solo hay que hacer lo que hacía Chávez, comer como comía  y cuando quería Chávez, y dormir a la hora, del mismo lado y tener lo mismo sueño de Chávez. Eso se llama dependencia.

Es decir que para hacer algo nuevo hay que ver si Chávez algún día lo hizo y si alguien lo innova puede ser un golpe de estado lo que se esta tramando.

sábado, 1 de febrero de 2014

Temor a quedar solos es dependencia, no amor


MADRID. (elmundo.es). El amor cuando es sano nace de la madurez, sin embargo la dependencia lo hace de la inmadurez. Por tanto, aunque la dependencia hacia una persona pueda parecer amor, realmente no es lo es. Porque los pensamientos y emociones que se esconden detrás de una persona que se valora poco y teme mucho a la soledad corresponden a una dependencia afectiva.

Con esta idea, el psicólogo clínico y sexólogo Arun Mansukhani, subdirector del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, explica a El Mundo qué se esconde detrás de lo que llamamos dependencia emocional. “Cuando hay miedo a quedarse solo, no se puede hablar de amor sino de dependencia”, afirma este experto que ya abordó este concepto en el ‘III Congreso Mundial de Sexología Médica’ celebrado el pasado mes de noviembre en Málaga.

El doctor Francisco Cabello, y director del citado centro, ve la dependencia emocional como de una droga, como una adicción, “como un amor desequilibrado donde se ama demasiado al otro y demasiado poco a uno mismo”. Por su parte, la psicóloga Olga Castanyer, especializada en Asertividad y Autoestima y autora de varios libros sobre esta temática como Yo no valgo menos (Desclée) o Sin ti no soy nada (ESPASA), define la dependencia afectiva, como prefiere llamarla, como el conjunto de pensamientos, emociones y conductas que hacen que su autoestima dependa del exterior, en vez de confiar en uno mismo.

Perfil de las personas dependientes

Inseguridad. Esa es la clave de las personas dependientes. Según explica Castanyer, las personas que son dependientes afectivas, lo son porque “se dicen que valen menos que los demás, están excesivamente preocupados por la imagen que dan, sienten que son evaluados constantemente y que tienen que dar la talla y, a la vez, temen muchísimo la soledad y el abandono”. También, suelen criticarse duramente y echarse a sí mismas la culpa cuando no obtienen el afecto o el reconocimiento que buscan en los demás. Por ello, matiza la experta, “su conducta suele ser de sumisión, aunque a veces detrás de una conducta agresiva también hay una dependencia afectiva”.

Según esta especialista, existen en la vida tres grados de relación afectiva: adaptabilidad, la cual cada persona tiene claros sus criterios y opiniones, pero es capaz de ceder ante un grupo si así se decide. Influenciabilidad, cuando una persona se siente algo insegura y pendiente del exterior, se deja influenciar fácilmente por los demás. Y por último, la dependencia, que significa ceder el control de nuestro bienestar a los demás. Y precisamente, apunta la experta, la diferencia está en esto, “en si tenemos la sensación de control sobre nosotros, si sentimos la libertad de decidir cuándo ceder y cuándo no, o si nos vemos obligados por nuestros temores a hacer lo que las otras personas esperan de nosotros, aún a nuestra costa”.

Más allá  de los límites

“La dependencia es normal en seres humanos y sana, dentro de unos límites”, comenta Mansukhani. Cuando se rebasan esos límites, dice, es cuando consideramos que una persona tiene un patrón vinculatorio patológico, nunca una patología como tal. Se caracteriza, en primer lugar, por tener de forma repetida relaciones personales conflictivas adoptando siempre posturas de sumisión, dominancia o evitación. Por ejemplo, aquellas parejas que no hacen nada la una sin la otra, las que están todo el día peleando o aquellas en las que algún miembro tiene celos patológicos. En segundo lugar, por renunciar a tener pareja después de varias relaciones complicadas, y por último, por sentir que las necesidades no están siendo satisfechas en las relaciones.

De este modo, según sostiene, hay parejas dependientes porque algunas personas tienen una tendencia a vincularse de forma patológica cuando intiman. También, hay personas que, aunque de entrada no generarían una relación patológica, no reconocen las primeras señales de la dependencia patológica, carecen de habilidades para resolver conflictos, o no saben romper ni protegerse de una relación cuando ya es obvio que está deteriorada.

Así, hay factores que repetidamente están detrás de este tipo de rasgos. Son cinco: “Haber padecido traumas en la infancia o patrones de apego disfuncionales como padres excesivamente sobre protectores, dependientes, evitativos o desinteresados. En segundo lugar, haber sufrido pérdidas emocionalmente significativas con anterioridad. Tercero, haber tenido un progenitor con trastornos psicológicos. Cuarto, haber sufrido y/o presenciado maltrato durante la infancia, y por último, haber tenido una relación de pareja previa de dependencia o de maltrato en cualquiera de sus formas”, enumera Mansukhani.

A pesar de que no da un porcentaje exacto porque no hay datos científicos sobre el tema, este especialista considera que un porcentaje elevado de las parejas que ve tienen un patrón vinculatorio patológico. “No una patología”, reitera. Se habla de patrón porque vemos que la dependencia y esos rasgos se dan de manera repetitiva. Es decir, si una persona suele ser sumisa en las relaciones, si no ha recibido algún tipo de intervención, lo será también en las siguientes. “Hay niveles de dependencia y vinculación patológica que son aceptadas como normales y toleradas socialmente”, insiste.
Claves para superarlo
¿Qué hacer para intentar superar una dependencia? Según asegura Castanyer: “Hay que aprender a superar el miedo a perder a la otra persona, es decir, Yo soy yo y tú eres tú y tener claro que nadie va a poder cubrir nuestras necesidades afectivas, sólo nosotros podemos hacerlo.

Pero para aprender a ser yo, explica la experta, hay que aprender a cuidarnos y reconfortarnos. A respetarnos y afirmar nuestros derechos de forma asertiva. A hablarnos de forma respetuosa y confiada, a tener claros cuáles son nuestros valores y confiar en ellos, a aprender a tomar decisiones basadas en criterios propios. Por último, hay que confiar y guiarnos por nosotros mismos. Porque uno no nace dependiente, sino que nos han enseñado a serlo. Por eso, al estar hablando de un aprendizaje, concluye que “se puede re-aprender a ser independientes y a confiar en nosotros mismos”.

viernes, 5 de febrero de 2010

¿Cómo Actúan las Drogas Dentro del Organizmo?

LAS DROGAS Y EL SISTEMA NERVIOSO: ¿Cómo Actúan las Drogas Dentro del Organizmo?

Las dificultades y presiones del mundo de hoy hacen que los jóvenes, en muchos casos, traten de evadir la realidad; esto no es del todo negativo ni malo de vez en cuando, es posible que sea hasta una buena terapia anti estrés cuando se hace de manera consciente. La cosa está en que hay formas saludables de hacer esto a través del deporte, los hobbies, la literatura, una huída de fin de semana, el arte y un sinfín de actividades.

Lamentablemente y como todos sabemos, una de las formas más socorridas por muchos jóvenes para evadir esta realidad, hoy en día, son las drogas y así, poco a poco se van adentrando y perdiendo en otro mundo, en una realidad alterna y ficticia de la que, cuando se dan cuenta, ya no hay retorno.

Una de las frases más socorridas de las campañas anti drogas hoy en día es: “Las drogas destruyen”, lo que pocos saben es cómo se lleva a cabo esta destrucción dentro de nuestro cuerpo y en qué forma actúan las drogas en el organismo, y es exactamente lo que vamos a ver a continuación.

La Neurona y su función

La neurona es la célula nerviosa que conecta todas las partes del cuerpo con el cerebro enviando o recibiendo información y órdenes a través de unas 20 mil millones de neuronas.

Las neuronas están conectadas entre sí y los impulsos nerviosos viajan a través de ellas llevando la información, razón por la cual, si una célula nerviosa se daña, se interrumpe todo el ciclo de transmisión.

El problema principal es que todos nacemos con un número determinado de neuronas que no se reproducen ni se regeneran; esto quiere decir que si una sola de estas células muere, se atrofia o se queda bloqueada, no será reemplazada por otra y de esta forma se comienza a hacer el daño.

Las drogas y las neuronas

Se considera como droga a cualquier sustancia que, introducida en el organismo vivo, modifica o altera alguna de sus funciones.

Existe una gran variedad de sustancias que pueden alterar el funcionamiento del organismo; ya sea para normalizar una función y acelerar, inhibir o retrasar una respuesta.

DROGA ESTIMULANTE: Acelera la actividad neurológica en forma momentánea, exagerando la naturaleza de los estímulos. Pasado su efecto provoca depresión neurológica.

DROGA DEPRESORA: Disminuye la actividad mental. Provoca nerviosismo e irritación pasado su efecto

Uno de los descubrimientos más importantes de los años ochenta en cuestión de drogas, se refiere al daño irreversible que el hashis y la mariguana provocan a las neuronas al incrustarse en su membrana las partículas canabinoides inhaladas. Estas moléculas son demasiado grandes y no son solubles en agua, por lo que no son eliminadas por el sudor o la orina y se alojan en las glándulas y órganos vitales como pulmones, hígado y cerebro.

Algunas de las drogas más comunes y peligrosas como la cocaína, la heroína, el LSD, mejor conocido como ácido, la mariguana e incluso el alcohol; afectan a la neurona, la engañan, la obstruyen, la violentan o la atrofian, pudiendo llegar a lastimarla para siempre o matarla. Recordemos que las neuronas no se regeneran así es que el número de éstas va disminuyendo hasta que ya no son capaces, por su reducido número, de llevar a cabo eficazmente las funciones del cuerpo.

Las drogas y el cerebro

Todas las drogas afectan a las neuronas, al cerebro y a la corteza cerebral, la manera en que cada una lo hace, depende de su estructura molecular.

EL OPIO Y SUS DERIVADOS: Como la morfina y la heroína, bloquean la recepción de señales, disminuyendo así la capacidad intelectual, el apetito y la sexualidad; llegan a producir anestesia y sueño profundo, que en caso de sobre dosis, puede provocar la muerte por paro respiratorio.

La heroína es una de las drogas que causa más muertes por sobre dosis ya que produce una fuerte tolerancia y dependencia física y psíquica; además, sus adictos son grupo de alto riesgo en cuanto al SIDA, por compartir jeringas contaminadas.

LA COCAÍNA: Estimula el funcionamiento cerebral durante una o dos horas y da la impresión de espantar el sueño, dar fuerza e incluso estimular el intelecto; no obstante, de manera simultánea bloquea los mecanismos de adaptación y provoca conductas agresivas y delirios como el de persecución o el de grandeza; produce también paranoia y su uso puede provocar cuadros psicóticos permanentes. (Se conoce como Crack a la versión fumable de la cocaína, esta droga puede provocar la muerte en cuestión de meses y es adictiva a la primera probada)

DROGAS PSICODÉLICAS: como el LSD, la mescalina o peyote, la psilocibina o los hongos alucinógenos engañan al cerebro haciéndole creer que existen imágenes, sonidos y colores que en realidad son ilusión. Los viajes son incontrolables y puede ser bellos o de pesadilla y conducirte al suicidio en media alucinación.

Desarrolla tolerancia y dependencia psíquica por lo que su adicción suele conducir a viajes sin retorno hacia la locura o la muerte.

Su consumo puede producir malformaciones en los descendientes ya que altera los cromosomas.

El tamaño y las cualidades de la partícula de LSD permite que la molécula se aloje durante meses en las neuronas produciendo el “flashback”.

LOS CANABINOIDES: como la mariguana y el hashis, afectan al consumidor y a cualquier persona que por la cercanía pueda inhalar el humo.

Entre un diez y un veinte por ciento de las moléculas inhaladas pueden permanecer en el organismo más de un mes después de haber fumado un cigarrillo. Su peligro radica en la adicción psicológica que produce y en el síndrome de tolerancia inversa.

Los efectos más comunes de estas drogas es que eliminan temporalmente la memoria a corto plazo, (aunque con el uso prolongado los efectos se van haciendo permanentes) elimina la reflexión y altera el sentido del tiempo; dificulta la articulación de palabras, el autocontrol y exalta todos los sentidos del cuerpo, situación que con el paso del tiempo los altera.

El daño a corto plazo de la mariguana no está en sus efectos sino en las cosas que podemos hacer bajo el influjo de la droga; sin embargo, a largo plazo los síntomas se hacen permanentes y se atrofia la capacidad intelectual y sexual, y puede conducir a la locura. Dejar la mota no es tan fácil como se acostumbra decir.

EL POLVO DE ÁNGEL: Disocia el cuerpo de la conciencia y produce delirios, alucinaciones, problemas emocionales y reacciones violentas que pueden acabar en locura, homicidio, suicidio o muerte después de un largo estado de coma.

Existen muchas otras drogas, varias de ellas de efectos puramente sexuales, destinadas a excitar o aumentar el placer en el sexo; estas drogas afectan en poco tiempo los órganos sexuales y pueden dañar nuestra descendencia; también pueden provocar daño cerebral o muerte debido a las altas temperaturas internas que alcanza el organismo. Todo esto sin contar las cosas que podemos llegar a hacer bajo la influencia de estas sustancias.

Efectos que pueden ocurrirle a un consumidor.

QUEDARSE EN EL VIAJE: En el caso de las drogas psicodélicas, cuando se dañan ciertas partes del cerebro, el efecto de las drogas no termina y se puede uno quedar bajo el efecto semanas, meses, años o toda la vida.

DEPENDENCIA FÍSICA: Es cuando el organismo se acostumbra a la droga y la necesita para poder funcionar.

DEPENDENCIA O ADICCIÓN PSICOLÓGICA: la mota es buen ejemplo. No provoca adicción física, pero tenemos la necesidad mental o emocional de tomar la droga, sin lo cual se sufre de ansiedad, angustia, nerviosismo, depresión y muchos trastornos más.

ALUCINACIÓN: Ver y escuchar cosas que no existen.

“FLASHBACK”: Es causado principalmente por el LSD y consiste en volver a experimentar viajes o los efectos de la droga, semanas o meses después de haberla consumido y sin volver a probarla, esto debido a que las moléculas siguen incrustadas en las neuronas y afectan la transmisión de los mensajes al cerebro.

SÍNDROME DE ABSTINENCIA: Malestar de tipo físico o mental que sufre el adicto al no consumir la droga.

TOLERANCIA: El organismo se adapta a la droga y el efecto va siendo cada vez menor por lo que el adicto va aumentando la dosis en cada toma , pudiendo llegar a la sobre dosis.

TOLERANCIA INVERSA: Todo lo contrario; el organismo no se adapta a la sustancia, razón por la cual sufre cada vez mayores efectos aún bajando la dosis o la frecuencia del consumo. Esto es, por ejemplo, uno de los principales síntomas del alcoholismo.

¡Alerta! Señales de que un joven a empezado a consumir droga

Dificultad para aceptar responsebilidades

Deshonestidad, mentiras, problemas con autoridades

Cambio de amistades y evasividad para hablar de éstas

Cambios impredecibles en el estado de ánimo, hostilidad o cólera injustificadas

Mucho sigilo, principalmente después de estar con sus amigos

Poca motivación y energía, autoestima baja

Tiene mucho dinero cuya procedencia no puede justificar

Menor interés por actividades que antes le eran importantes

Pupilas dilatadas y ojos enrojecidos

Actitud complaciente respecto a hábitos alcohólicos o de drogadicción de otras personas

Sueño irregular

Olores extraños en ropa y cuerpo

Alejamiento emocional y físico de la familia

Falta de apetito

Ratings and Recommendations by outbrain