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lunes, 31 de agosto de 2015

¡Atención pajeros! Estudio revela ver pornografía podría causar impotencia

MADRID. (elmundo.es). No toda pornografía es mala, señalan los expertos; todo depende de su uso y sus fines. Sin embargo, son muchos los estudios que han relacionado un consumo determinado de pornografía en jóvenes y adolescentes con futuros problemas erección. Pero no existe aún una clara evidencia científica como constatan los expertos. Asociar estos problemas con juventud no es algo tan escandaloso como se piensa. La disfunción eréctil (DE), más conocida como impotencia sexual, no sólo es cosa de la edad, ya que uno de cada cuatro hombres con este problema es menor de 40 años, según confirmó un estudio europeo.

En España, la DE afecta a más de dos millones de varones, y a pesar de que no hay cifras concluyentes en población joven, se estima que entre un 5-10% de los hombres con este problema es menor de 40 años. Uno de los factores de riesgo de esta disfunción es la edad, pero en otros casos, ¿qué puede haber detrás de los problemas de erección? ¿Pueden radicar en el consumo elevado de pornografía como han afirmado algunas investigaciones?.
Diversos estudios han sugerido una relación directa entre el consumo de pornografía y futuros problemas de erección, dando como razón principal que este tipo de contenidos puede llevar a interpretaciones equívocas de cómo son realmente las relaciones sexuales. Un ejemplo de estos estudios es el realizado en 2013 por investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y publicado en la revista The Journal of Sexual Medicine. El trabajo revelaba que, efectivamente, existía una asociación directa entre el consumo de pornografía y los futuros comportamientos sexuales de los jóvenes, pero advertía de que éste era sólo un factor más.
Sin embargo, no todos los estudios han llegado a las mismas conclusiones. Un reciente trabajo, publicado el pasado mes de mayo también en la revista The Journal of Sexual Medicine, mostraba en cambio que no existe relación alguna entre el consumo de pornografía y los posibles futuros problemas de erección: «La evidencia empírica para dicha asociación carece actualmente de fundamento», afirmaban en el documento los autores del estudio, investigadores del Departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb (Croacia).
Para el doctor Eduardo García, urólogo del Hospital Clínic de Barcelona, «no existe una relación científica entre el uso de pornografía y la aparición de problemas de erección». Y añade que algunos estudios epidemiológicos han sugerido que llevar estilos de vida poco saludables, el abuso de sustancias, el estrés, la depresión y la desinformación son los factores que de manera más probable se encuentren detrás de las disfunciones sexuales masculinas.
Por su parte, el psicólogo experto en sexualidad y pareja, José Bustamante, vicepresidente de la Asociación de Especialistas en Sexología y autor del libro ¿En qué piensan los hombres?, afirma que «un uso compulsivo y exclusivo de pornografía sí puede llegar a generar interferencias en la respuesta sexual, tanto dificultades para controlar la eyaculación como impotencia».
Sin embargo, este especialista matiza que no es que haya una relación directa entre ver pornografía y sufrir disfunción eréctil, «en realidad no depende tanto de verla o no sino del tipo de pornografía y, sobre todo, de la manera en la que se consume».
Miedo a fallar
También el objetivo con el que se consume y las ideas asociadas influyen. Es decir, «cuando alguien visualiza contenido pornográfico de manera casi diaria, buscando una excitación muy rápida para -también de manera rápida- masturbarse y lograr el orgasmo lo antes posible, es lógico que pueda tener dificultades para disfrutar del sexo de una manera distinta. En el momento en que tenga una relación donde la excitación sea más lenta y tratando de controlar la inminencia eyaculatoria, puede tener problemas», explica este profesional.
La mayoría de los casos que aparecen en consulta están vinculados con «el miedo a fallar», afirma Bustamante. En muchas ocasiones, el gatillazo sucede tras uno o varios episodios en los que se ha perdido la erección por el consumo de alcohol, cansancio o por forzarse a tener una relación que en realidad no les apetece. De este modo, «ese primer episodio supone para muchos hombres la incorporación en el universo de que es posible que no tengan una erección. Y este hecho puede acompañarles al siguiente encuentro, y hacer que la ansiedad tome el control y la atención se centre en la respuesta de su pene en vez de hacerlo en los estímulos eróticos», afirma el profesional.
«El enemigo principal de la sexualidad masculina es la asociación del sexo con un test que mide su virilidad, que les pone delante de la posibilidad de coronarse como una especie de semidiós o caer a la categoría de desecho», insiste el especialista.
En este sentido, recuerda, el conocimiento es muy importante. Da igual que las primeras veces no vayan bien, lo importante es el afrontamiento de esa situación y no añadir más ansiedad. No ver las relaciones como un examen o una forma de ser más o menos hombres. Todo ello son ideas erróneas y preconcebidas que no hacen más que prolongar el problema. «Si no se afronta de manera adecuada, cada relación sexual se convierte en un test; y como me gusta decir a mis pacientes: ‘Si te presentas a una relación sexual como a un examen: lo siento, ya has cateado’», afirma Bustamante.
Por ello, lo más importante es la educación sexual que se reciba. «Todavía me sorprendo de la cantidad de errores y prejuicios que tienen los jóvenes sobre la sexualidad; muchos de ellos no tienen un referente real que les cuente de verdad qué es la sexualidad y cómo son las relaciones sexuales», reflexiona el doctor García. Y la pornografía parece que no ayuda en la aceptación de una sexualidad normalizada.

martes, 10 de febrero de 2015

Poder y sexo una historia milenaria

PARÍS,  AFP – El poder suele acompañarse de una sexualidad exacerbada, que a veces deriva hacia abusos castigados por la ley; en la crónica milenaria del vínculo entre sexo y poder abundan las anécdotas sobre excesos de los políticos, desde Napoleón hasta Dominique Strauss-Kahn, pasando por Kennedy o Berlusconi. “Desde la noche de los tiempos hay algo erotizante en el poder”, señala el psicoanalista Jean-Pierre Winter.
En la historia abundan las anécdotas de alcoba. César coleccionaba las aventuras, Napoleón no podía pasar ni una noche solo, Enrique IV de Francia tuvo unas 70 amantes. Sin hablar de las conquistas de Luis XIV, o de la vida amorosa de los presidentes franceses Valéry Giscard d’Estaing, Jacques Chirac, François Mitterrand… Durante mucho tiempo, John Fitzgerald Kennedy fue presentado como un presidente norteamericano de familia ejemplar, antes de que se revelara su sexualidad obsesiva.
El italiano Silvio Berlusconi, por su parte, no vaciló en ensalzar su virilidad exponiendo en público sus conquistas, con episodios poco gloriosos.
Condenado a siete años de prisión por incitación a la prostitución de una menor y abuso de poder, fue absuelto en apelación. Pero la dupla poder-sexo no es exclusiva de los hombres. “En la historia, Catalina de Rusia o Isabel de Baviera eran conocidas por sus múltiples amantes. Amazonas tan hipersexuadas como los hombres”, indica Jean-Pierre Friedmann, psicoanalista autor de los libros “Du pouvoir et des hommes” (Del poder y de los hombres) y “Du pouvoir et des femmes” (Del poder y de las mujeres).
“El sexo es sumamente importante e influye mucho en la política”, afirmaba en 2012 la exministra francesa Roselyne Bachelot. Hombres y mujeres motivados por la conquista del poder tienen características comunes, afirma Friedmann: “Han sacrificado muchas cosas a su ambición. Son narcisistas y megalómanos. Piensan que el mundo depende de ellos, que son dueños de los otros. Tienen un deseo de sumisión del otro”.
‘Perpetuación de la especie’
El psicoanalista considera que el vínculo poder-sexo es la expresión primaria “de las leyes de perpetuación de la especie”, en la que “los machos se peleaban para saber cuál era el más fuerte y la mujer era atraída por el ganador”. “Somos animales”, sostiene, evocando nuestro “cerebro reptiliano”. De ahí a concluir que los poderosos del mundo tiene una líbido fuera de lo común no hay más que un paso. Que algunos han dado, como el exsecretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, que consideraba que “el poder es el afrodisíaco supremo”. Jean-Pierre Winter estima también que “el poder es euforizante”.
En opinión de Friedmann, “poder y sexo dependen de las mismas hormonas”. Las “personas sumamente poderosas acumulan tal tensión que solamente el orgasmo las relaja”, afirma. François Krauss, del instituto de encuestas Ifop, señala, por su lado, que las “personas que tienen más relaciones extraconyugales están sobrerrepresentdas en las categorías superiores que tienen capital económico y éxito profesional.
“El poder, sea cual sea el tipo de poder, suscita el deseo de los otros. Esto es verdad en las empresas, en el mundo del espectáculo -el director atrae a las actrices– y en política aún más”, sostiene Winter. Explica que “una de las razones” de esa atracción “se encuentra en el imaginario”. Según él, “hay una fascinación por el hombre de poder, que tiene el poder de matar. Ese hombre es tanto más atractivo cuanto no utiliza ese poder de matar”. ¿El poder se acompaña siempre de una sexualidad desbocada? Winter matiza, explicando que no hay que generalizar, y señala el ejemplo del general Charles de Gaulle, hombre de poder si los hubiere, que solo tenía ojos para su esposa. Tampoco cree que haya adición, y prefiere ver en tales casos la expresión de individuos “esclavos de sus pulsiones”. sm/mc Francia-política-sexo-DSK AFP

viernes, 23 de enero de 2015

El poder sexual de las mujeres “asusta a muchos hombres”


Madrid, EFE.- Convencida de que el placer “infinito” del que son capaces de disfrutar las mujeres les otorga además “un poder infinito”, la escritora italiana Antonella Cilento advierte de que “todavía hoy” hay muchos hombres que “se asustan del poder sexual de las mujeres”. “Sí -insiste la escritora napolitana en una entrevista con Efe- muchos hombres están aterrorizados de lo femenino en general, en cualquiera de sus manifestaciones- mujeres, homosexuales o transexuales”. De todo ello va precisamente la primera novela que Cilento publica en español, “Lisario o el placer infinito de las mujeres”, editada por Alfaguara, una historia ambientada en el Nápoles del virreinato español, en los primeros años del siglo XVII, una ciudad de revueltas y epidemias, “hecha de hidalgos, caballeros, caras de perro y abogados.
De curas y furcias”. Una urbe barroca “empobrecida por los impuestos españoles”, que atrae a grandes pintores del resto de Europa, españoles, lombardos, holandeses, flamencos…, habitada por poetas y escritores y en la que “la delincuencia y la prostitución están fuera de control”.
“La ciudad de hoy -comenta Cilento- se le parece todavía muchísimo”. Por su caótica estructura urbana se pasean los españoles “de rostro melancólico y piadoso” que llenan los burdeles “con aspecto de haber venido a follar con cilicio”, escribe la autora. Napolés es, pues, mucho más que el telón de fondo en el que transcurre la historia de Lisario, una joven muda y narcoléptica que vive con naturalidad su placer. Algo que nunca acabará de entender su esposo, un “medicucho” catalán, Avicente Iguelmano, que la utilizará como experimento científico, obsesionado por algo que entonces, “y ahora también en muchas ocasiones”, puntualiza Cilento, no interesaba a los hombres- el disfrute de las mujeres.
“Creo -destaca la escritora- que la sensibilidad femenina lleva a las mujeres a sentir placer con la imaginación y con toda la percepción física, mientras que normalmente el placer masculino no educado es mecánico, repetitivo, ligado solo a la satisfacción local y poco atento al éxtasis compartido”.
“El placer masculino es uno; el de las mujeres múltiple y está diversificado”, insiste. Lisario, una mujer adelantada a su tiempo, que escribe, lee a escondidas y sueña “con ser gitana y lázaro, comadreja y halcón, delfín y gaviota”, vive en el siglo XVII pero es “claramente una de nosotras”, una mujer de hoy. “Con su capacidad para reirse del poder y continuar siendo fiel a sí misma, a pesar de las condiciones serviles en las que vive, es claramente una de nosotras”, afirma Antonella Cilento.
“Nos habla -continúa- desde un tiempo lejano, pero nos dice a las mujeres de hoy que nos corresponde únicamente a nosotras ser como hemos soñado ser”. Frente a esta actitud de Lisario, su esposo, Avicente, vive atormentado ante el miedo a perder “el control”; “imagina con terror -advierte Cilento- una sociedad en la que los hombres ya no son necesarios. Es la encarnación de un miedo todavía existente, contrarreformista y globalizado al mismo tiempo”. Ese miedo que, según la autora, angustia a muchos hombres es el que “les lleva a matar, a ser violentos con sus esposas y novias.
Es hijo de una gran ignorancia y también de una cierta inconsciencia por parte de las mujeres, que a menudo aún no son del todo dueñas de sus propios deseos, y por temor a no ser amadas, a ser rechazadas, toleran comportamientos realmente extremos”. “El placer infinito -concluye Antonella Cilento- es un poder infinito- la infinita capacidad de ser feliz con uno mismo y con las propias parejas, pero la felicidad da mucho miedo porque requiere concienciación, responsabilidad”.EFE

domingo, 29 de septiembre de 2013

Hija de Raúl Castro vendrá al país en noviembre

La hija de Raúl Castro , la sexóloga Mariela Castro, visitará en noviembre el país  para reunirse con autoridades locales y participar en el curso "Sexualidad, Salud Sexual y Derechos Humanos".

Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (Cenesex), disertará sobre la "Promoción de la salud sexual a favor de sexualidades diversas", señaló el director ejecutivo del Consejo Nacional para el VIH y el SIDA (Conavihsida) de República Dominicana, Víctor Terrero.

El curso "Sexualidad, Salud Sexual y Derechos Humanos" es promovido por Conavihsida y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

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