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jueves, 30 de julio de 2015

Especialistas recomiendan dormir más para recordar

MADRID. (elmundo.es). El sueño es una actividad humana que ha sido ampliamente estudiada a lo largo de los años. Uno de los principales objetos de análisis al respecto ha sido la conexión del sueño con la memoria. Allá por los años 20, los investigadores jenkins y Dallenchach descubrieron que las curvas del olvido eran menores entre las personas que dormían más. De esta forma, se empezó a entender que el sueño tenía una potente conexión con el recuerdo.
Hoy, más de nueve décadas después de esos primeros hallazgos, el impacto beneficioso que el sueño tiene en la memoria está bien establecido y documentado. Ahora sabemos que cuanto antes se duerme el individuo después de aprender o codificar un concepto, mejor lo retendrá en su cabeza.
No obstante, según apunta un estudio publicado esta semana en la revista Cortex, uno de los debates actuales en torno a esta cuestión se centra en saber si el sueño hace que la memoria declarativa trabaje mejor, y sea, por tanto, más accesible, o si simplemente el sueño protege contra el olvido sin más.
Nicolas Dumay, profesor en el departamento de psicología de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y responsable del estudio, explica a este periódico qué es la memoria declarativa: “Este concepto se refiere a la memoria para la información y su significado, y para los episodios autobiográficos, esto es, tu pasado. Controla los conceptos del qué y el cómo. Este tipo de memoria hace que la persona pueda declarar una información, bien recordándola,o bien sabiendo que ya la conoces cuando te encuentras de nuevo con ese concepto”.
Sabiendo esto, y teniendo ya claro que la memoria sirve, en general, para fijar conceptos, Dumay se preguntó si también serviría para recordar cosas de las que, a priori, el individuo no se acordaba. Los resultados de su investigación sostienen justamente esto: que dormir no sólo sirve para no olvidar, sino para recordar, es decir para rescatar algo dentro de nuestra memoria. El estudio demuestra que después de dormir somos capaces de acordarnos de conceptos que no nos venían a la mente mientras estábamos despiertos o justo después de aprenderlos.
Para llegar a esta conclusión, se cogieron a 72 personas y se les dividió en dos grupos de 36. A todos les hizo aprender una serie de palabras inventadas, y tras ello, les hicieron un test para comprobar si las recordaban. A continuación, un grupo se iba a dormir, mientras que otro se mantenía despierto, y 12 horas más tarde, se volvía a hacer el mismo test de antes para ver si el número de palabras recordadas había cambiado. A esta segunda prueba la llamaron re test.
La idea era distinguir entre las palabras perdidas, es decir, las que no se recordaron ni en el primer test ni en el segundo; las mantenidas, que se recordaban tanto en el primero como en el segundo; o las ganadas, que sólo se recordaban en la segunda prueba. Siguiendo el objetivo del estudio, lo interesante era ver cuántas palabras se ganaban.
Los resultados del análisis ponen de manifiesto que, en comparación con el grupo que se mantiene despierto, el sueño ayudaba, más que a la pérdida de memoria, a recordar conceptos anteriormente olvidados, ya que las palabras ganadas se daban mucho más entre los participantes que dormían que entre los que no lo hicieron.
“He concluido que dormir ayuda a recuperar información a la que inicialmente la persona no tenía acceso, porque esos recuerdos eran inicialmente, por alguna razón, demasiado débiles o inestables”, explica Dumay, quien apunta que la posibilidad de ganar o recuperar un concepto en el segundo test respecto al primero era más del doble en el grupo que dormía (16,9% de palabras recordadas en el re test) frente al que se mantenía despierto (7,3%).
En opinión de Dumay, la clave de esto estaría en el hipocampo, una estructura interna del lóbulo temporal, “que se encarga de descomprimir episodios y conceptos recientemente codificados, y los repite en las regiones del cerebro que originalmente estuvieron involucradas en su aprendizaje”. El investigador se aventura a señalar que sus hallazgos no deberían limitarse sólo al área lingüística, como aquí se ha hecho, sino que “podrían ser particularmente útiles para aquellos que tengan que entrevistas a víctimas o testigos de un crimen”.

lunes, 4 de mayo de 2015

Estudio revela que dormir bien aumenta el deseo sexual

MADRID. (elmundo.es). Dormir es imprescindible para nuestro funcionamiento físico y mental. Pero no se trata sólo de dormir, sino de dormir bien, de tener un sueño de calidad. A mayor calidad de sueño, mejor rendimiento en todas nuestras actividades diarias. En todas. También en lo que respecta a nuestra esfera sexual: a mayor calidad de sueño, mayor y mejor respuesta sexual.

Así lo mantiene un reciente estudio publicado en la revista científica The Journal Sexual of Medicine después de observar durante 14 días consecutivos el sueño de 171 mujeres que no tomaban ningún fármaco para conciliar el sueño. Las mujeres que durmieron más dijeron tener más deseo sexual al día siguiente. Los datos reflejaron que las mujeres que incrementan el tiempo de sueño en una hora, incrementan a su vez la líbido en al menos un 14%.

Por otra parte, las mujeres que durmieron más refirieron también tener mejor excitación genital que las mujeres que durmieron menos tiempo. Los datos de esta investigación, según afirma David Kalmbach, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan y autor principal del estudio, indican que la falta de sueño puede reducir el deseo sexual y la excitación.
Uno de los mayores hallazgos de este estudio, explica a EL MUNDO el doctor Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño (IIS) es que el efecto de la falta de sueño sobre la actividad sexual en mujeres parece ser directo. Por otro lado, otro dato importante es “la presencia de trastornos del sueño que reduzcan significativamente la cantidad o la calidad del sueño suele traducirse a su vez en una menor líbido y una menor capacidad de estimulación sexual”, señala.

Existe poca investigación sobre el tema, y las investigaciones han sido más frecuentes en hombres que en mujeres. “Se necesitan más estudios y con una mayor población”, afirma Gonzalo Pin Arboledas, especialista de la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Valencia. Según los datos disponibles, apunta este profesional, la fase de sueño REM es fundamental para nuestra recuperación psíquica, afectiva y emocional. Y esta buena recuperación emocional influye, evidentemente, en el deseo sexual así como en la sensibilidad genital, debido a los cambios vasculares.

La privación de sueño, añade por su parte el doctor García-Borreguero, produce alteraciones metabólicas importantes, y éstas afectan a diversos sistemas hormonales, entre los que se encuentran las hormonas sexuales. Existen pocos estudios científicos sobre el tema, confirma este profesional, y los estudios en hombres sobre relación sueño-sexo han sido más analizados que en mujeres. Quizá, opina este facultativo, porque la regulación hormonal de la conducta sexual del hombre resulta menos complicada de estudiar, al depender fundamentalmente de las variaciones hormonales de la testosterona.
Según explica el director del IIS, en hombres, la falta de sueño produce una disminución importante de los niveles plasmáticos de testosterona, lo cual lleva tanto a cambios en la conducta sexual como una disminución de la producción de espermatozoides. Por su parte, la conducta sexual de la mujer viene condicionada por un equilibrio entre la secreción de estrógenos, progesterona y testosterona.
El sueño afecta a la secreción de hormonas sexuales, prosigue el experto, y alteraciones en estas hormonas, como por ejemplo, el caso de mujeres con desajustes hormonales, pueden a su vez, tener consecuencias directas sobre el ciclo sueño-vigilia. Así, indica, “a lo largo del ciclo menstrual, el insomnio es más frecuente en aquellas mujeres en las que el incremento de secreción de progesterona durante la fase folicular es más rápido, dando lugar a síntomas premenstruales”. En cualquier caso, insiste el doctor, la privación de sueño en la mujer da lugar a cambios en la secreción no solamente de testosterona, sino también en la de estrógenos y progesterona. Y todo esto tiene repercusiones tanto sobre la función sexual como sobre la líbido.
Efectos del sueño
Tal como se ha demostrado, “el sueño reparador y de una duración suficiente repercute en el bienestar general del sujeto”, afirma Milagros Merino Andreu, especialista de la Unidad de Trastornos Neurológicos del Sueño del Hospital Universitario La Paz y del Programa de Medicina del Sueño del Hospital Rúber Internacional, ambos en Madrid.
Dormir poco y mal afecta a todas las áreas vitales del ser humano. Según explica esta especialista, a nivel físico, las consecuencias se reflejan con la aparición de diferentes enfermedades o agravamiento de las ya existentes.
Pero también existen consecuencias a nivel emocional, cognitivo y conductual, “que condicionan limitaciones en la esfera personal, familiar, social, laboral y escolar”, indica. La falta de horas de sueño o la pérdida de su calidad, añade García-Borreguero, afecta a la regulación del estado de ánimo y produce fatiga, además de síntomas neurocognitivos, como son las alteraciones de concentración, de memoria, de aprendizaje o de utilización de las funciones cognitivas.

jueves, 12 de febrero de 2015

¿Cuántas horas necesitamos dormir según nuestra edad?

BBC MundoLa mayoría de las personas saben que tener una buena noche de sueño es importante, pero muy pocas pasan ocho o más horas entre las sábanas.
Para complicar aún más las cosas, estimulantes como el café y las bebidas energéticas, además del reloj despertador y las luces -incluyendo las de los dispositivos electrónicos- interfieren con el ritmo circadiano (el ciclo de vigilia y sueño).
Aunque reconoce que el dormir está especialmente afectado por el estilo de vida y la salud de cada individuo, un panel de expertos en sueño de la National Sleep Foundation, un instituto de investigación estadounidense sin fines de lucro con sede en Arlington (Virginia), publicó recomendaciones generales en función de cada edad.
Los recién nacidos son las personas que más horas necesitan dormir.
Los consejos son los siguientes:
  • Recién nacidos (0-3 meses): lo ideal es que duerman entre 14-17 horas cada día, aunque también es aceptable que lo hagan entre 11 y 13 horas. Lo que no se aconseja es dormir más de 18 horas.
  • Bebés (4-11 meses): se recomienda que duerman entre 12-15 horas. También es aceptable que descansen entre 11 y 13 horas, pero nunca más de 16 o 18 horas.
  • Niños pequeños (1-2): no es recomendable que duerman menos de 9 horas y más de 15 o 16. Lo que se aconseja es que descansen entre 11 y 14 horas.
  • Niños en edad preescolar (3-5): entre 10-13 horas sería lo adecuado. Los expertos consideran que menos que 7 y más de 12 no sería aconsejable.
  • Niños en edad escolar (6-13): lo recomendable sería dormir entre 9 y 11 horas.
  • Adolescentes (14-17): el rango de sueño aumentó en una hora a 10,08 horas (antes era entre 8,5 y 9,5)
  • Adultos más jóvenes (18 a 25): entre 7-9 horas al día, y no menos de 6 ni más de 10-11.
  • Adultos (26-64): lo ideal sería dormir entre 7 y 9 horas, aunque no siempre se logra.
  • Adultos mayores (de 65 años): lo saludable es descansar entre 7-8 horas al día.
La falta de sueño puede afectar a la salud y la vida laboral de las personas.
Los expertos también ofrecieron una serie de consejos para lograr un sueño saludable:
  • Mantener un horario de sueño, incluso los fines de semana.
  • Practicar una rutina para dormir relajado.
  • Hacer ejercicio físico a diario.
  • Asegurar condiciones ideales de temperatura, ruido y luz en el dormitorio.
  • Dormir en un colchón y una almohadas cómodos.
  • Tener cuidado con el alcohol y la cafeína.
  • Apagar los aparatos electrónicos antes de acostarse.

domingo, 6 de abril de 2014

Prisión preventiva contra mujer que intoxicó a su hijo con pastillas

SANTO DOMINGO.- A solicitud de la Fiscalía de Santo Domingo, el Tribunal de Atención Permanente dictó tres meses de prisión preventiva contra una mujer que le suministró 20 pastillas para dormir a su hijo de dos años.

La medida de coerción, impuesta por la jueza Josefina Altagracia Hubieres contra Merci Méndez, deberá ser cumplida en el Centro Correccional Najayo mujeres, acusada de provocar una sobredosis al niño quien fue ingresado de emergencia en el hospital Marcelino Vélez.

De acuerdo a la investigación realizada por el Ministerio Público, represando por la procuradora fiscal Gervacia Cid Martínez, adscrita a la Unidad de Atención a Víctimas de Violencia de Género, Sexual e Intrafamiliar, la mujer suministraba pastillas a su hijo todas las noches para que se durmiera.

La petición del Ministerio Público fue acogida por el Tribunal, en virtud de la relevancia de las pruebas testimoniales y documentales que incluyen informes médicos, donde la imputada además alegó que siempre utilizaba este método para poder descansar en las noches.

La Fiscalía de Santo Domingo asignó a la acción cometida por la imputada la calificación jurídica contenida en el artículo 396 de la Ley 136-03 del Código para la Protección de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes.

tomado de: Diariolibre.com

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