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martes, 2 de junio de 2015

LeBron James corre con ventaja

LeBron James cierra los ojos, se echa sobre el banco de suplentes y piensa. Reflexiona. Analiza. Son segundos dentro de un minuto pedido por su entrenador. Los Cavaliers necesitan que la historia cambie, que las líneas que forman el esqueleto del guión se modifiquen para encontrar algo de luz al final del túnel. David Blatt habla y LeBron entiende que, para que todo cambie, es el paisaje el que debe modificarse. El elegido debe observar el todo por encima de las partes, el juego por encima de los individuos. Entonces, su cabeza decide el click, como si hacer lo que uno quiere fuese una simple decisión. Pero algo así parece, porque deja de ser un armador para transformarse en un todoterreno anotador. Acto seguido, vuelve a ser un armador de dimensiones estrambóticas. Luego juega debajo del aro. Se abre al perímetro. Defiende. Pasa la pelota. Ordena. Aconseja. Sufre. Festeja.
¿Anotador? ¿Pasador? ¿Jugador de rol? James es la versión por excelencia del básquetbol total. Una muñeca rusa capaz de hacerse grande o chica de acuerdo a lo que dictaminen las amenazas. Un camaleón escondido sobre el parquet. Un superatleta con la experiencia de un samurai y la sagacidad de un general a la hora de diagramar estrategias.

LeBron James no es el MVP de la actual temporada. Pero todos sabemos que se trata del rey sin corona. No sólo es el mejor jugador sino que hablamos del mejor alero de la historia del juego. ¿No les cae simpático? Olvídense de eso por un rato y reflexionen sobre lo que la realidad entrega: nunca jamás existió un jugador que domine física y mentalmente a sus rivales de la manera que lo hace el talento de Akron. No se trata de un elogio, es una mera realidad. Salvo por su preocupante 12-68 en triples esta postemporada -el menor porcentaje de tiros de tres puntos en un playoff entre jugadores con 60 intentos o más-, el resto ha sido pan comido para la estrella de la Liga.

Antes de empezar la temporada, LeBron tuvo una reunión con todos sus compañeros y dividió el trabajo en roles. Le explicó, a cada uno de ellos, lo que se necesitaba para ganar. Lo que el equipo necesitaba para que la rueda gire. "Nunca había tenido un rol específico: hacer algo determinado por todo el juego", dijo Shumpert a Ian Thomsen de NBA.com. "Haces esto y esto, y nosotros haremos el resto del trabajo".
"Me dijo que haga lo que venía haciendo en la NBA. Jugar duro, rebotear y defender, y cuanto tenga la pelota, definir cerca del aro", asegura Tristan Thompson.

Y esas asignaciones, agrega Thomsen, James las actualizó ingresando a la postemporada, con el éxito que todos hemos visto. En definitiva, no hay nada mejor en la persecución de un éxito que la división de responsabilidades, con objetivos y resultados. No se trata de tener los jugadores más talentosos, sino de tener a los jugadores que enriquecen a un equipo. Que lo hacen mejor, con todo lo que eso significa. El equilibrio, la aceptación y el paso atrás en función del paso adelante de un compañero, son rasgos que sólo tienen los campeones.

Los Golden State Warriors figuran en las casas de apuestas como los favoritos absolutos a ganar las Finales de NBA. No puedo culpar a quien escribe estas proyecciones, porque se trata de un equipo joven, rápido, talentoso y con profundidad para lastimar en todos los puestos. ¿Por qué creo entonces que Cleveland puede ganar el campeonato? Todo radica en el espíritu de su líder. James ha ganado la experiencia que no tenía cuando debutó en Finales allá por el año 2007, cayendo por paliza ante los San Antonio Spurs. Hoy es un jugador completamente distinto: ha relegado su instinto anotador para darle paso a su comprensión del juego. Es un rinoceronte con piernas de gacela, que sabe extraer de cada uno de sus compañeros lo mejor para obtener el triunfo, no sólo a corto plazo, sino a gran escala.

Quizás lo mejor que le ha pasado a James esta temporada -y que habla en grande de su madurez- son los méritos que obtuvo por fuera de sus números. Supo amalgamar un equipo con un entrenador debutante en la NBA (David Blatt), perdió a una de sus estrellas en postemporada (Kevin Love) y domesticó a un caballo furioso como J.R. Smith. Incluso vio como noche a noche se aclaraba el traje de Anderson Varejao por usarlo de manera ininterrumpida desde diciembre. En ese proceso, no escuchamos a James esgrimir una sola excusa. Al contrario, se puso los guantes, el overol y mejoró lo que tenía alrededor. Como si de una obligación se tratase.
Hay una combinación que juega a favor de los Cavaliers en estas Finales: tienen la experiencia y van de punto. Los Warriors han hecho un campeonato fantástico pero no saben mucho de esta clase de instancias, en las que la presión de tener todo a la vuelta de la esquina juega y mucho. LeBron jugará su quinta final de NBA consecutiva, siendo el noveno en conseguirlo en la historia -y el único que no fue miembro de los Celtics de 1950-60-. Buscará, en su polémico retorno, devolverle a Cleveland la alegría de 50 años sin títulos en deporte profesional (la última vez fue con los Browns cuando conquistaron la NFL en diciembre de 1964). Un dato llamativo de esta definición: el último coach debutante ganador de título fue Pat Riley en 1982. Tanto Blatt como Kerr, rookies en 2014-15, competirán por ver quien lo acompañará en la vitrina de notables al cierre de estas Finales.

Honestamente, los kilómetros recorridos dictan que no importa lo que ha pasado en temporada regular para entender lo que puede ocurrir ahora. Ni siquiera lo que pasó en las series de playoffs anteriores. Cuando se juega una definición de campeonato, no hay mañana. Es el hoy y ahora. No se trata de cuánto puede golpear quien lo hace primero, sino de cuanto puede soportar quien sufrió la primera caída. Así perdieron -y luego ganaron- los Spurs en las últimas dos definiciones de campeonato. De eso se tratará cuando Oakland haga sonar la campana para dar rienda suelta a todas las emociones con el Juego 1.

Dicen los números que el ganador del primer juego de las Finales NBA gana el 70.6% de las definiciones (48-20). Sin embargo, LeBron está 0-3 en todos los juegos 1 de Finales que jugó fuera de casa.

Podríamos pasarnos la vida con estadísticas llamativas que se contradicen. Por eso, yo apuesto a que el diferencial sea la experiencia. Equivocado o no, me sentaré a disfrutar de una de las Finales más atractivas de los últimos años.

Sin más palabras, que comience la función.


Bruno Altieri 

domingo, 20 de junio de 2010

Las diferencias entre el Fútbol y el Béisbol



NUEVA YORK -- La Copa Mundial de Fútbol es el evento --deportivo o de cualquier otra índole-- más grande de la tierra y posiblemente del sistema solar, salvo que nos estemos perdiendo algo realmente importante en alguno de los otros siete planetas vecinos.

Basta con saber que el Mundial de Fútbol duplica la audiencia de los Juegos Olímpicos y que solamente la final de Sudáfrica 2010 será vista al menos por 2 mil millones de seres humanos. Casi 300 millones de personas juegan fútbol, que se practica en todos los países del globo, incluyendo El Vaticano.

Antes del primer pitazo en Sudáfrica, el presidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado), Joseph Blatter, anunció que el organismo tuvo ganancias superiores a los mil millones de dólares en el último año fiscal.

Ser presidente de la FIFA es más importante que ser gobernante de al menos el 75% de los países del planeta.

Hasta el fanático más extremista de otros deportes, en este caso del béisbol, se rinde ante lo contundente de esas cifras.

El béisbol es un deporte básicamente norteamericano con fuerte presencia en el Caribe y algunos países de Asia, poca incidencia en Oceanía y casi ninguna en África y Europa.

El Clásico Mundial de Béisbol, el equivalente en béisbol de la Copa Mundial del fútbol, está en pañales y aún no sabemos cuando será un torneo clasificatorio. La Major League Baseball (MLB) es prácticamente la única liga profesional de la pelota que podría rivalizar con algunos de los mejores circuitos de clubes del soccer.

Claro, la MLB puede competir con cualquier liga de cualquier deporte de cualquier país. En las tres temporadas anteriores el comisionado Bud Selig ha reportado producciones netas superiores a los $6 mil millones de dólares y asistencias de 80 millones de aficionados por torneo.

Pero una cosa es una liga de una nación y otra es el deporte a nivel general. La Federación Internacional de Béisbol (IBAF) es un organismo prácticamente inexistente, sin poder, sin visión y sin dinero.

Mientras la FIFA usa los recursos que genera en la expansión del fútbol y en la implementación de programas sociales-- en comunión con UNICEF y otras entidades-- pocos en el mundo conocen los planes de trabajo de la IBAF y en una buena parte del mundo ni saben que existe una federación internacional de béisbol.

Aprovechando la euforia por el arranque del mundial y la bulla de las "vuvuzuelas" sudafricanas, le solicité a los "followers" de mi cuenta de twitter (Enrique_Rojas1) que sometieran sus opiniones en torno a las diferencias --ventajas y desventajas-- entre el fútbol y el béisbol, no como forma de establecer cuál de los dos deportes es mejor, sino cuales son los aspectos que nos convirtieron en amantes de uno y otro.

En este survey informal encontramos que, independientemente del grado de amor por uno o desinterés por otro, la mayoría de fanáticos del béisbol odia los empates del fútbol y que los rabiosos seguidores del balompié aborrecen la pasividad de la pelota.

Los fanáticos del fútbol admiten que la "simpleza" del juego es su mayor belleza. Pocas reglas (17 en total y ninguna extraña) y pocas variables estratégicas enganchan rápido a cualquier seguidor nuevo.

Los fanáticos del béisbol se ufanan de seguir un deporte que requiere paciencia, familiaridad y dedicación (algunos agregan "inteligencia" entre los requisitos, pero yo no me atrevería a tal prepotencia) para intentar llegar a comprenderlo sin ninguna garantía de conseguir el objetivo.

Felipe Alou, quien firmó su primer contrato profesional hace 55 años, me dijo recientemente que aún no termina de aprender de béisbol. Juzgue usted si el béisbol es difícil.

Los fanáticos del fútbol resaltaron lo barato que resulta armar un partido, contrario al béisbol, donde además de bates y pelotas también se necesitan otros implementos relativamente costosos.

En resumen, no voy a emitir muchos juicios de valor ya que irremediablemente estarían tendenciados --¡Por Dios, soy fanático del béisbol!--, sino que dejaré las valiosas opiniones de algunos de mis seguidores de twitter que respondieron al encargo.

Lo siento mucho al no poder colocar todas las opiniones, pero más o menos esta muestra es representativa de lo que respondió la mayoría.

A FAVOR DE BÉISBOL
DuverYork: En béisbol el que más se esfuerza se premia, las cosas no terminan empatadas aunque pasen una semana jugando.

MauCerv: El béisbol tiene la magia y lo interesante de las estadísticas, en fútbol apenas tienen tarjetas rojas y amarillas por partido.

Ivanbox: En béisbol puedes jugar día tras día. En cambio en el fútbol tienes que esperar de 3 a 4 días mínimo antes de volver a jugar.

Fesquerb: En el béisbol anota la persona, no la pelota.

JavierZacarias: El beisbolista solamente se queja por un pelotazo o agresión real, pero no se tira al suelo haciendo como que le duele.

TiTaMeJia: La ventaja del beis es que se gana o se pierde. No hay empates.

Daanmoca: Si bien el fútbol es más popular a nivel mundial, el béisbol es de estrategia y nos enseña disciplina deportiva y de vida.

Albertove: En el béisbol el que juega mal pierde, en el fútbol se puede ganar jugando mal.

Cjkin6:Caracas-Magallanes, Licey-Águilas, Boston-Yankees y nunca muere un fanático. Táchira-Caracas&muchos.

Leonelmendez3: En el béisbol no expulsan un jugador y se quedan con 8, sin el CF por ejemplo, en el fútbol se quedan 11 contra 10.

A FAVOR DE FÚTBOL
Josemedina: Ventajas del fútbol; es un deporte más dinámico, más corto, más barato en términos de practicarlo. Una pelota, y listo.

Davrojasve: La diferencia principal es que el fútbol es un deporte mundial y el béisbol es MLB, más una que otra liga, como la de Japón.

Jorgejunior07: La celebración de un jonrón nunca será igual a la de un gol. Hagan sus comparaciones.

Acampusano17: Una ventaja del fútbol es la cantidad de torneos internacionales, los cuales no se pueden realizar en el béisbol.

Cjromeron: El fútbol tiene un organismo rector que sí manda de verdad: LA FIFA.

Cjromeron: El fútbol es más sencillo de jugar que el béisbol y existen menos reglas, además solo se necesita un balón, hasta de papel.

FKR627: En el fútbol las cosas son más rápidas que en el béisbol.

Pacocardinals: No hay que compararlos, hay que disfrutarlos. Espero que el Clásico Mundial sea como el Mundial de la FIFA.

escrito por Enrique Rojas

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