MADRID . (elmundo.es). Henri Marie Raymond de
Toulouse – Lautrec era un genio de la pintura y es conocido su aspecto
físico poco agraciado. Este, sin embargo, no era fruto del azar o
reflejo directo de la estética de sus progenitores, sino la consecuencia
de defectos congénitos causados precisamente por la relación entre sus
padres, primos hermanos. El pintor francés es uno de los personajes que
han alimentado el mito del peligro de tener descendencia entre parientes
de primer grado, una teoría que tiene mucho de cierto pero que es más
que necesario matizar, como concluye un estudio publicado en la última
edición de 'The Lancet'.
Según explica en un editorial en la misma revista, de Alan Bittles,
del Centro para la Genómica Comparativa de la Murdoch University no es,
lógicamente, la primera vez que se escribe sobre consanguineidad y
defectos congénitos pero, hasta ahora, "la asociación entre ambos
factores ha estado a menudo obstaculizada por deficiencias en el diseño
de los estudios o por un tamaño muestral reducido".
Sin duda, esto no ocurre en el nuevo trabajo, cuyos datos se han
obtenido de un importante estudio epidemiológico, in Bradford, que
analiza a 13.500 niños nacidos en la localidad británica entre marzo de
2007 y diciembre de 2010.
Los habitantes de esta ciudad, casi 300.000, incluyen una importante
proporción de paquistaníes, una nacionalidad en la que son relativamente
comunes los matrimonios entre parientes. Por esta razón, la muestra era
lo suficientemente amplia para estudiar la influencia de la
consanguineidad y otros factores en el riesgo de malformaciones: la edad
materna, el consumo de tabaco y el de alcohol. En total, el 18% de los
bebés eran hijos de parejas de primos en primer grado. El 31% de las
anormalidades detectadas en niños de origen paquistaní eran atribuibles a
la consanguineidad.
Los resultados confirmaron que la consanguineidad duplicaba el riesgo
de anomalías congénitas, pero que el riesgo absoluto seguía siendo
bajo. "Es importante destacar que el incremento de riesgo en términos
absolutos es pequeño (del 3% al 6%), lo que significa que solo una
pequeña minoría de niños hijos de parientes nacerán con alguna
anomalía", advierte el autor principal, el investigador de la
Universidad de Leeds Eamonn Sheridan.
Los autores de la investigación concluyen que es importante advertir a
las parejas de parientes cercanos del peligro de defectos congénitos en
sus hijos. Según un informe sobre matrimonios consanguíneos publicado
en 2011, aproximadamente 1.100 millones de personas viven en países
donde este tipo de uniones son habituales y, en ellos, una de cada tres
bodas son entre primos.
Los científicos reunidos en Ginebra, donde se generó el informe,
abogaron por una mayor utilización de las herramientas moleculares para
definir los riesgos genéticos en la descendencia de este tipo de
uniones. Las técnicas de reproducción asistida, como el diagnóstico
genético preimplantacional, serían una alternativa para las parejas de
este tipo.