NUEVA YORK.-Destrozada por la tragedia y sin contener
los ahogados sollozos, la señora Fernanda Rivera madre de la joven madre
dominicana Katherine Germán, asesinada por su expareja, el taxista
Dionis Espinal (también dominicano) clamó que el asesino "me la mató sin
piedad, pero que Dios lo perdone".
La progenitora de la víctima a
quien el chofer de la base Kiss en El Bronx, acuchilló en el cuello y
el torso varias veces en el interior de un vehículo Honda Pilot en el
que había salido de un motel en El Bronx en compañía de su nuevo novio,
relató que fue a buscar a su hija estando embarazada del taxista porque
el hombre la golpeaba diariamente.


Germán y Espinal de 20 y 31
años de edad respectivamente entablaron la relación cuando ella tenía 17
años y procrearon una niña de dos años, pero según la mamá de la
víctima a Espinal, nunca le importó golpearla delante de la criatura.
Recordó
que abandonó la casa situada en el 1828 de la calle Unionport Road en
El Bronx, donde vivía con su madre y hermanos, pero la mamá se vio
precisada a buscarla para evitar que el taxista continuara maltratándola
y presentía lo peor.
Narró la madre que cuando se enteró que aún
su hija estando embarazada, el taxista seguía golpeándola decidió ir a
buscarla para llevarla de nuevo al hogar de la familia.
"Fui a
buscarla porque él continuaba con sus agresiones de violencia doméstica
contra mi hija, yo se la quité", agregó la acongojada madre.
"Me
la mató sin piedad, pero que Dios lo perdone", expresó la señora Rivera.
"Me queda el consuelo de que mi nieta está viva; no sé lo que él
hubiera hecho si la bebé hubiese estado en la escena en el momento de
asesinar a mi hija", agregó.
Dijo que la víctima dejaba que el
taxista viera a la hija porque se apiadaba de él y no quería que la bebé
creciera creyendo que no tenía papá.
"Yo no dejaba que se
llevaran a la niña cuando salían, porque sabía que iban a estar juntos.
De todos modos, mi hija estaba preocupada", sostiene la madre.
Una
vecina de la pareja, Marisa Pantaleón dijo que el martes el taxista y
la víctima se pasaron todo el día discutiendo por teléfono.
Al
día siguiente, Germán salió a las 3:00 de la madrugada de su apartamento
con un amigo, pero sin decirle a nadie a donde iba, según explicó la
madre.
La policía dijo que a eso de las 3:52 de la madrugada,
Katherine viajaba como pasajera en el Honda Pilot que fue perseguido y
chocado por Espinal y que era conducido por José Jiménez de 28 años y
nuevo concubino de la joven.
Espinal que manejaba un taxi verde
Toyota Camry 2013 fue detrás de ellos por la autopista New England
Thruway hacia la ruta 95 Norte, chocándolos por detrás a la entrada de
la rampa del vecindario Pelham Parkway de El Bronx.
Cuando el
Honda Pilot se volcó, aprovechó la oportunidad y cuchillo en mano,
corrió hacia el vehículo chocado y propinó las estocadas mortales a
Katherine.
En el incidente, Jiménez no fue atacado por el taxista, pero sufrió heridas leves a causa del impacto.
Espinal esperó a la policía en la escena para entregarse a las autoridades como responsable del homicidio.
El
taxista trabajó hasta el 28 de mayo de este año en la base Kiss, en la
que su fallecido padre que murió el año pasado también era chofer.
Su
licencia le fue suspendida por la Comisión de Taxis y Limosinas (TLC)
debido a una ruda golpiza que le propinó a la mujer que lo acusó en la
Corte Criminal por violencia doméstica y asalto en primer grado.
La
corte había emitido una orden de protección (alejamiento) para que
Espinal no se acercara a Germán ni a ninguno de sus familiares,
incluyendo la niña de la pareja.
En la base, ex compañeros
taxistas de Espinal, reaccionaron asombrados por el crimen y lo
describieron como un hombre tranquilo que no buscaba problemas con nadie
y se llevaba bien con todo el mundo.

Medios locales reseñaron el
miércoles que el chofer mató a su ex mujer porque la sorprendió
entrando al motel Paradise Inn de El Bronx, frente a cuyo
establecimiento esperó por horas que ella y Jiménez salieran y luego los
persiguió para asesinarla.