Santo Domingo. "Puedes confirmar que sí. Deposité
la carta esta mañana", dijo anoche la diputada Minou Tavárez Mirabal,
vía telefónica a DL, dando fe a la carta de renuncia que circulaba
anoche en las redes sociales, y a través de la cual presentó ayer su
renuncia a su militancia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
"La
política no es hija de la razón, la política es siempre un asunto de
interés. Y cuando llega el momento de reconocer que la utilidad de
nuestras acciones e intenciones es cada día más lejana, y hasta
contradictoria, con las del Partido que ustedes dirigen, hace falta
simplemente reconocer que es la hora de abandonar esa permanente tensión
que me impide dedicarme efectivamente a lo que considero los temas más
decisivos en esta hora del país", expresa en el texto publicado también
en su cuenta de Facebook, y en la que asegura seguirá siendo diputada,
ahora independiente.
Tavárez Mirabal apuntó que la carta fue
dirigida al presidente del PLD, Leonel Fernández, y a su secretario
general, Reinaldo Pared Pérez.
La misiva Más abajo la carta íntegra de Minou Tavárez Mirabal a Leonel Fernández:
Santo Domingo, República Dominicana, 21 de mayo de 2014.
Señor
Leonel Fernández Reyna
Presidente del Partido de la Liberación Dominicana.
Todo
lo que diga ahora lo he dicho antes. Lo he dicho en mi condición de
militante del Partido de la Liberación Dominicana, de integrante de su
Comité Central, de diputada al Congreso Nacional, como ciudadana, y
sobre todo como dominicana, hija de esta media isla a la que admito y
quiero con sus luces y sus sombras. Y lo he dicho y hecho con el ejemplo
de tantos y tantas que llegaron hasta el sacrificio supremo por una
mejor vida para quienes la habitamos, y con la clara conciencia de que
la vida y la política también significan enfrentar a quienes por
demasiados años han impedido, y pretenden seguir haciéndolo, nuestro
progreso, nuestro desarrollo y nuestra democracia.
La política no
es hija de la razón, la política es siempre un asunto de interés. Y
cuando llega el momento de reconocer que la utilidad de nuestras
acciones e intenciones es cada día más lejana, y hasta contradictoria,
con las del Partido que ustedes dirigen, hace falta simplemente
reconocer que es la hora de abandonar esa permanente tensión que me
impide dedicarme efectivamente a lo que considero los temas más
decisivos en esta hora del país.
No es mi intención provocar
ningún debate. Se sabe de antemano de su imposibilidad. Tampoco lo
intentaré en el futuro. Los temas del país son otros. Mejor dicho, es
otro.
El futuro de República Dominicana me convoca. Me convoca su
democracia tan dependiente todavía de prácticas que quisiéramos
superadas. Me convoca la crisis institucional cada vez más a la vista de
todos y todas. El descrédito de la política me convoca junto a la falta
de credibilidad de tantos representantes populares y el aumento inmoral
de la pobreza. Me convoca la lucha por mejores gobiernos, por un mejor
poder legislativo, por mejores gobiernos municipales, por una justicia
independiente.
Me voy del PLD pero no me voy de la política.
Vengo de un hogar donde adquirí conciencia de la necesidad del
compromiso con los demás, donde aprendí la solidaridad sintiéndola
primero y para siempre conmigo ante el dolor de la pérdida fruto de la
arrogancia, la intolerancia, el despojo y la crueldad.
Me quedo
en la política cumpliendo mis obligaciones como legisladora, de acuerdo
con el mandato Constitucional: "Las y los senadores y diputados no están
ligados por mandato imperativo, actúan siempre con apego al sagrado
deber de representación del pueblo que los eligió, ante el cual deben
rendir cuentas."
Me quedo en la política para hacer lo que
prometí hace unos meses con motivo de un acto que fue, también, un
reconocimiento de mis deudas, una reafirmación de mis compromisos y mi
decisión de cumplir con mi deber: "El primer paso para ascender hoy a
las "escarpadas montañas de Quisqueya", para alcanzar su pico Duarte, la
más elevada de todas, quizás consista en reconocer que la línea que nos
divide ya no es la que trazaron los llamados grandes caudillos. Hoy,
avanzado el siglo XXI, tenemos el desafío de reconocernos en lo que en
realidad debe unirnos: la defensa de los Derechos Humanos, la lucha
contra la pobreza, la justicia, la democracia y la paz".
Tan
segura estoy de que esos principios e intenciones son ajenos al PLD, que
le solicito tome nota de mi renuncia a esa organización política.
Minou Tavárez Mirabal