Así lo mantiene un reciente estudio publicado en la revista científica The Journal Sexual of Medicine después de observar durante 14 días consecutivos el sueño de 171 mujeres que no tomaban ningún fármaco para conciliar el sueño. Las mujeres que durmieron más dijeron tener más deseo sexual al día siguiente. Los datos reflejaron que las mujeres que incrementan el tiempo de sueño en una hora, incrementan a su vez la líbido en al menos un 14%.
Uno de los mayores hallazgos de este estudio, explica a EL MUNDO el doctor Diego García-Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño (IIS) es que el efecto de la falta de sueño sobre la actividad sexual en mujeres parece ser directo. Por otro lado, otro dato importante es “la presencia de trastornos del sueño que reduzcan significativamente la cantidad o la calidad del sueño suele traducirse a su vez en una menor líbido y una menor capacidad de estimulación sexual”, señala.
Existe poca investigación sobre el tema, y las investigaciones han sido más frecuentes en hombres que en mujeres. “Se necesitan más estudios y con una mayor población”, afirma Gonzalo Pin Arboledas, especialista de la Unidad del Sueño de Hospital Quirón Valencia. Según los datos disponibles, apunta este profesional, la fase de sueño REM es fundamental para nuestra recuperación psíquica, afectiva y emocional. Y esta buena recuperación emocional influye, evidentemente, en el deseo sexual así como en la sensibilidad genital, debido a los cambios vasculares.
La privación de sueño, añade por su parte el doctor García-Borreguero, produce alteraciones metabólicas importantes, y éstas afectan a diversos sistemas hormonales, entre los que se encuentran las hormonas sexuales. Existen pocos estudios científicos sobre el tema, confirma este profesional, y los estudios en hombres sobre relación sueño-sexo han sido más analizados que en mujeres. Quizá, opina este facultativo, porque la regulación hormonal de la conducta sexual del hombre resulta menos complicada de estudiar, al depender fundamentalmente de las variaciones hormonales de la testosterona.
Tal como se ha demostrado, “el sueño reparador y de una duración suficiente repercute en el bienestar general del sujeto”, afirma Milagros Merino Andreu, especialista de la Unidad de Trastornos Neurológicos del Sueño del Hospital Universitario La Paz y del Programa de Medicina del Sueño del Hospital Rúber Internacional, ambos en Madrid.

